SOBRE EL ESPECTÁCULO
Nuestro Perlimplín es un reflejo de Federico y de todas aquellas fuerzas oscuras que intervinieron en la muerte del Poeta. Devolvemos el texto a Federico para que sea él mismo quien nos transmita su pasión.
Este aleluya erótico, salpicado de un patético sentido del humor, se convertirá en un profundo y doloroso drama, en el que Perlimplín es torturado por las tres mujeres que le rodean: “La Tía” y Marcolfa primero, y Belisa, con la que le obligan a casarse, después, desencadenando toda la acción en un trágico final.
Y es precisamente en manos de la figura de la mujer, donde Federico será más agredido, de la mujer matriarca, víctima ella misma del mundo machista en el que debe sobrevivir y en donde debe ejercer el papel de instauradora de las normas y comportamientos que dicta la sociedad conservadora que las rodea.
El juego con las marionetas transmite un desdoblamiento de los personajes transplantándolos a una doble dimensión, uniéndose de esta manera en el espectáculo de los actores con los muñecos, a los que Lorca amaba tanto.
Una radio con continuas emisiones nos centrará en el momento histórico de la muerte del Poeta, un reclinatorio y un banquito son los únicos elementos del espectáculo, en el que una guerra fratricida y las sombras negras cabalgando por Europa terminarán con su vida.
Toda la terrible puesta en escena aparecerá ante el espectador con un sinfín de imágenes y pasiones desgarradas que englobarán todo el universo Lorquiano y las más profundes raíces del sentimiento español, que él tan bien supo reflejar su obra.
El alma y corazón de Federico late en el texto. Todo el dolor del Poeta está enterrado bajo su poesía. Descubrimos la tortuosa desesperación en un mundo hermético, costumbrista, clasita y salvaguarda de las tradiciones.
Perlimplín es Lorca. Su condición de poeta e intelectual y su homosexualidad le arrastrarán al trágico final, al de su muerte.
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